viernes, 19 de septiembre de 2014

HOMOEOPATHÍA: SU PARTICULAR ORTOGRAFÍA



Es ya tiempo de que los homeópatas consideremos la conveniencia de replantear una clásica controversia que ha existido históricamente con respecto al nombre original de esta especialidad médica.
En efecto, dado que este nombre proviene de los vocablos griegos hómoios (semejante) y pathos (enfermedad), su ortografía latina, homoeopathia, es la que forjó Hahnemann como nombre y definición de su genial descubrimiento. Pero posteriormente, a partir de su muerte en 1843, esta palabra ha sufrido modificaciones que llevaron al uso del vocablo  homeopatía, según se puede observar en muchas publicaciones, diccionarios y enciclopedias clásicas. Para una mejor comprensión de esta problemática, tengamos presente que Hahnemann desde los veinte años daba clases y escribía en latín y que en esta lengua defendió su tesis de doctorado e hizo la presentación oficial de su gran descubrimiento en 1796. Finalmente, también recurrió al latín para la denominación de toda la farmacología homoeopáthica, nomenclatura que está totalmente vigente. Curiosamente, fueron los italianos los primeros en incorporar el nombre con la ortografía original a su enciclopedia y, a la vez, debemos señalar que ha sido el maestro suizo Pierre Schmidt el principal patrocinador, a lo largo de todos sus años de enseñanza, de la importancia  de preservar la ortografía hahnemanniana. En la actualidad títulos y artículos de distintas publicaciones emplean esta ortografía, que también se observa en los nombres de algunas instituciones y revistas extranjeras que siempre la conservaron, por ejemplo: The Royal London Homoeopathic Hospital, The British Homoeopathic Journal,  L’Homoéopathie Française, The American Homoeopathic Recorder y otras que posteriormente la incorporaron, como  The American Foundation for Homoeopathy.

 

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